martes, 6 de octubre de 2009

Es tan sólo un momento de debilidad.

Lo que más me molesta no es el hecho de que no me llamen, de que no estén atentos de mi, yo no estoy hecha para eso. Me agobio cuando recibo cinco llamadas en una tarde y tres de ellas son para saber dónde y con quién estoy. Ese no es el asunto, el caso es que quizá esté un poco falta de cariño. Cariño del de verdad. Nunca he sido una persona interesada y mucho menos doy para recibir algo a cambio, pero cuando pasas una tarde increible con el chico que te encanta y luego no hay una señal de "interés", entristece. El núcleo de la cuestión ahora mismo es que dudo que me eches de menos. Dudo mucho que vayas corriendo hasta la otra punta de la ciudad, calculando cada segundo del reloj para conseguir verme "por casualidad" cuando salgo del instituto. Dudo mucho que te quedes hasta las tantas esperando a que me conecte para hablar tres frases e irte a dormir en paz. Dudo mucho que HOY tengas la necesidad de verme.
Miento, el núcleo del problema está en que siempre me preguntan a qué se debe mi falta de confianza, de autoestima o de amor propio... A esto se debe: soy una blandengue y necesito poder apoyarme en alguien que desgraciadamente me gusta mucho. Sí, lo he dicho: mucho.
Así que para ser honesta no me vale con que me beses, que me abraces y me prometas el mundo si luego los días pasan y mientras no te veo vuelves a ser... nada.
Respondo a aquél que se ha preguntado a qué se debe mi falta de aquello que nombré anteriormente. Es absurdo porque sí, me tengo a mí misma, y el amor propio es propio y no debe estar condicionado por los demás (y más psicología barata)... Pero no hablo de los demás: hablo de ti y de unos cuantos como tú.
Todo esto me lleva a pensar que entro por los ojos, pero no llego al corazón. Que soy muy cariñosa y eso da pie a que lo seas conmigo, pero tú no corres a contrarreloj por mí, no tiemblas cuando me ves, ni me pones ojitos, no necesitas verme y tampoco me echas de menos.
Por eso me pregunto qué tengo, no quiero tener "donde elegir", quiero que tú me elijas a mí, y alomejor estoy pidiendo demasiado...
Es tan sólo un momento de debilidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario