lunes, 30 de noviembre de 2009

La mentira.



Crecer no es sólo cumplir años, ni soplar velas, crecer conlleva madurar; y madurar, cuestionar. Lo que tú no entiendes es que la vida de una persona no es estática, las personas evolucionan y cambian. Al igual que cuando una persona crezca no le quedarán igual toda la vida los mismos pantalones, yo ya no paso por tu aro, ni me valen tus "porque sí", ni te asiento con la cabeza cuando no estoy de acuerdo, ni voy a ser tu borrega, ni tu sombra o tu reflejo. Porque no te das cuenta de que cometes y has cometido muchos errores tanto en tu vida como para conmigo y aunque intentes transmitírmelos, lo siento, con mi cerebro me basta y mi cabeza me dice que si me equivoco, lo haga creyendo en lo que creo y no en lo que me imponen.

jueves, 19 de noviembre de 2009

seven eleven.

Hoy es 19 de Noviembre, o puede que sea 18, no lo sé bien y no me apetece mirar la fecha. Hace frío, mucho frío. La Laguna está peleona, empieza el invierno cerrado y los cafés calentitos comienzan a ser necesarios. La calle huele a castañas. Es una época en la que hay más parejas caminando de la mano; tal vez para mantener el calorcito o tal vez porque el invierno a mí me pone un poco nostálgica y me fijo más en ese tipo de cosas. Huele a humedad y es imposible controlar mi pelo, odio esta época del año sobre todo por eso. Odio llegar a casa y mirarme al espejo para comprobar que desde que me levanté hasta por la noche me transformo en una puñetera cotufa, pero esas son cuestiones secundarias. Me encanta la luz anaranjada de la calle y el olor a lluvia, aunque que haya lluvia conlleve que haya charcos y que haya charcos, que me resbale más de lo normal. En fin, el tiempo y las castañas me dan igual y me da igual la luz anaranjada porque en estos momentos el núcleo de mi problema eres tú, Adrián. Con esto no quiero decir que el problema seas tú, sino la forma en la que te has metido poco a poco en mi cabeza. Me daba rabia que desde el febrero de 2006 me fuera tan dificil dejarme llevar y contigo sí que puedo. Me encanta cuando agrandas tus ojos cuando me das besitos en la nariz. Que me repitas las mañanas (que por suerte) me puedo quedar en tu casa que ronco. Me encanta cuando pegas tu cara a la mía y me cantas una de esas canciones que te sabes de memoria. Me encanta que me llames preciosa, aunque me ponga roja y te des cuenta y me ponga más roja aun. Me muero cuando me pides que no me vaya o que me quede a dormir. Me gusta tu culo, aunque casi no exista. Me encantan tus cuatro pezones. Tu sonrisa increiblemente blanca pese a todo lo que fumas. Tu olor a tabaco y a ti. Me encantan tus cejas triangulares y los hoyitos que te salen cuando mueves mínimamente la cara. Odio cuando se te escapa llamarme leona.
El caso es que me gustan demasiadas cosas de ti, tú me gustas demasiado y yo no quiero ser algo para pasar el tiempo y para follar. No puedo decirte "te quiero" porque alomejor sería mucho para ti y aunque se me pasa por la cabeza me freno y me lo guardo. Me guardo muchas cosas que por desgracia no te puedo dar porque alomejor eso sería excesivo para ti. Muchas veces cuando tienes los días de bajona y escuchas "suavemente me mata" sé perfectamente en quién estás pensando. Así que lo que pienso muchas veces es qué se supone que tengo que hacer, Adrián.

Disfruto de ti cuando puedo, me acuerdo de ti y te espero siempre, siempre estoy en estado de espera porque tú te lo mereces. Tú me rompes la monotonía y me alivias el día a día cuando todo me va mal. Pero lloro sin llorar cuando me doy cuenta de que no soy tu veneno, y alomejor nunca oiré te quieros de tu boca, ni seré tu niña, ni te mataré suavemente y alomejor siempre estaré en estado de espera, o me cansaré, pero no quiero acostumbrarme a querer sin que me quieran.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Fallo comunicativo.

No me apetece oír gritos, no quiero portazos ni estar encerrada en mi cuarto, ni tener que imaginar todo lo que se me viene encima. No me gusta contar las horas que me quedan para salir de dudas, que mi familia esté enfadada. Detesto forzarme a escuchar canciones deprimentes para desahogarme. Que me interrumpan al hablar, que me coharten sin motivo. No me gusta que me obliguen a permanecer donde no tengo nada más que aportar. Volver a casa y oír cómo todo lo hago mal. Que no me salgan las palabras y que me cueste respirar. Odio cuando el cerebro va demasiado rápido y la lengua no consigue seguirle el ritmo. Hace unos meses que las cosas han cambiado y por desgracia o por suerte yo ya no soy más tu niña, pero seré por siempre la hija que más te quiere en el mundo y eso no lo cambia nada.
Ya no soy la que era y yo también lo noto. Esto se llama crecer y sabíamos que pasaría.

martes, 3 de noviembre de 2009

No creo.

No echo de menos un "nosotros", no añoro más nuestro "nosotros". Me gusta ser yo y que por fin tú, seas tú. Me gusta tener mi rumbo y que tú tengas el tuyo. Soy humana, muy humana. Empujo todo lo que pasó hace dos meses hacia lo más profundo para que nunca pueda flotar en la superficie. Pero un día como estos, irremediablemente acaba por salir y salpica todo con recuerdos que preferiría no guardar en mi cabeza y que no han cicatrizado del todo. Me siento realmente orgullosa de lo que hemos conseguido, pero jamás me gustó el camino que tomamos, el camino que tomaste. Nunca me olvidaré de lo humillada que me he sentido, lo poco valorada y lo mal que me lo has hecho pasar. Y ahora que no me queda rabia alguna, escribo esto para decir que he madurado todo y que lo único que me queda es pena. Pena, porque dos personas que se quisieron tanto llegaron a insultarse. Porque una de ellas mintió, porque las circunstancias fueron tan extremas que no se nos permitió hablar directamente. Y es que ni siquiera fuimos capaces de hablar, porque tú no me guardabas palabras, porque me perdiste el respeto, porque sólo me tenías desprecio. Ahora dos personas que compartieron tanto son dos extraños.
Quiero decirte con esto que nunca leerás, que espero que algún día de alguna manera te des cuenta de lo que nos hiciste y te arrepientas de haber llegado a tal punto. De que te arrepientas de haber menospreciado a la persona que más te quiso en toda tu vida. Quiero que me devuelvas todo en lo que creía antes de que me trataras como quisiste.
Yo ya no creo que nadie pueda llegar a quererme lo suficiente, ni creo en las palabras que me susurran al oído, ni creo en los besos que me regalan por las mañanas y tampoco creo que nadie vuelva a moverse por mí.
No te pido amor.
No te pido cariño.
No te pido comprensión.
No quiero tu amistad.
No quiero nada más de ti.


Tan sólo devuélveme todo eso en lo que creía.

Me gustan los detalles diarios.


Me encanta despertarme a las siete y tener el consuelo de que me espera un vaso de leche con muchos grumitos de cola cao. Me gusta cuando saco la mano por la ventana y pienso que no hace tanto frío, cuando me doy cuenta de lo calentita que está la cama. Me gustan esos días en los que me pongo lo que sea y no me siento fea. Cuando compruebo que empieza el invierno. Me gusta mirar el móvil y ver que tengo algo nuevo. Me encanta coger mi bici todas las mañanas y escuchar música mientras se me hielan las manos con el frío mañanero. Me gustan los dias en los que me encuentro por casualidad un poco de dinero en la maleta y puedo pedirme un café. Cuando descubro una canción nueva y me gusta. Cuando me dan buenas noticias. Me encanta que la gente me sonría porque sí. Cumplir los propósitos del día. Pasar una tarde estudiando y sobrevivir. Me gusta el optimismo. Hacer reír a Nuria. Los batidos de Fresa piña. Comprobar cómo empiezan a colocar en las calles las luces de navidad. Llegar a casa y ver a mi pequeño Milú contento porque estoy de vuelta. Que mi cuarto esté calentito. En un día darme cuenta de cómo ha cambiado todo y cuánto me gusta.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Eres tú.

Cada cuerpo tiene
su armonía y
su desarmonía.
En algunos casos
la suma de armonías
puede ser casi
empalagosa.
En otros
el conjunto
de desarmonías
produce algo mejor
que la belleza.

Son las doce.

Cada siempre lleva
su hueso de jamás
que los jamases tienen
arrebatos de siempres