Me buscarás cuando el frío recorra las calles y se te hiele el corazón, cuando te sientas solo y eches de menos el calor de las yemas de mis dedos en tus mejillas. Cuando sientas que poco a poco se te olvida cuáles eran los motivos que te hacían salir y llevar la cabeza bien alta y ya no queden ganas de ser fuerte y defenderte. Cuando no recuerdes que por tus venas corre sangre del 91, cuando te sientas tan pequeño que te creas insignificante. Me buscarás cuando la ansiedad recorra cada uno de tus sentidos, cuando la presión te deje sin aliento, cuando el agua te llegue al cuello. Me llamarás para que alimente tu orgullo, para que te haga sentir el típico nervio de los chicos flacos.
Y por mucho que me duela tenerte así, yo te salvaría una y otra vez
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