
Hay cosas que es mejor mirar teniendo los ojos bien cerrados... En la estación del recuerdo los trenes pasan rápido, llenos de personas que van, que vienen y que vuelven. En la estación del recuerdo las despedidas no se entienden como oportunidades para dejar pasar lo que nos hizo daño, para empezar de nuevo. La estación del recuerdo está llena de nostalgia, de anhelo, de tiempos mejores... de tiempos peores, de errores, de mariposas en el estómago, de lágrimas. Pero ¿saben?, debemos afrontar el miedo. Debemos permitirnos recordar de vez en cuando y jugar cara a cara con el pasado, para darnos cuenta de que por suerte o por desgracia, el presente es diferente. Y es tan preciado que SIEMPRE podremos construirlo a nuestra manera. Ese es nuestro mayor regalo, un folio en blanco en el cual siempre podremos trazar y dibujar, e incluso borrar lo que no nos guste.

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