sábado, 22 de agosto de 2009

21 de agosto.

Un día, en casa de una de tus amigas, recibes una petición de amistad de esas del tuenti que todos o casi todos conocemos, aceptas y ahí comienza todo.

Entonces de repente te ves eligiendo con cuidado la ropa que llevarás esa misma tarde, cuando por segunda vez lo veas. Te ves escribiendo una notita para recordar que no debes perder los nervios y que debes dejarte llevar, la guardas en tu bolsillo porque eso te hace sentirte más segura.. Entonces sientes miedo... a que no salga bien. Y te impresiona comprobar que tienes miedo... ¿eso significa que le das importancia?... Subes al tranvía mirando a cada minuto el reloj para comprobar que no llegarás demasiado tarde ni tampoco demasiado temprano. El viaje se hace eterno, a pesar de que has encontrado casualmente alguien con quien hablar. Ahí estás, has llegado a la parada y escuchas como se abren las puertas del tranvía con su sonido particular.. Las cosas no han salido como querías y llegas diez minutos antes, odias esperar. Y... qué sorpresa, allí está él esperándote a ti. Caminas despacito y entonces sientes un poquito de calor en tu bolsillo y recuerdas que debes dejarte llevar. Así, lo abrazas, lo besas y todo empieza a ser mágico. El calor es asfixiante y te preocupa que al darle la mano se produzca el típico momento sudoroso, pero qué más da... Caminando calle arriba empiezas a darte cuenta de cuánto te ha gustado ese beso, y no tardas en repetirlo. Después de dos horas juntos todo parece distinto, y el ambiente de tensión da paso a una tarde entera de acuchones, dos cervezas fresquitas y 14 euros mal gastados. "Up", ese es el nombre de la película que has visto... y de hecho, es lo unico que recuerdas de ella, porque tus ojos no encontraron mayor entretenimiento que repasar cuidadosamente a la persona que se sienta a tu lado. Tus manos no pueden separarse de las de él, tu cabeza descansa apoyada en su hombro y cada vez pareces estar más y más cerca. Notas un cosquilleo en tus mejillas, es su pelo. Dulcemente escuchas un susurro en tu oído, adivinando con cada palabra un... "qué chica tan tierna..." Al salir del cine, todo es aun mejor. Los abrazos siguen, los besos siguen... Pasan las horas y llega la medianoche, es hora de irse y aunque no te has ido ya notas su ausencia.
Y es que yo no te conocía... y ya te echaba de menos.

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