miércoles, 12 de agosto de 2009

Autorretrato.


Ella cree que la gente puede cambiar, espera pacientemente a que ocurra. Es incapaz de enfadarse y sin embargo se enfada constantemente porque todo no sale como ella quiere. Espera ser sorprendida y le encanta sorprender. Mira cada cinco minutos su móvil. Cree que nada es tan efímero como parece. Se fabrica un caparazón cuando algo le hace daño y lo rompe a la ligera. Sonríe. Odia no tener qué hacer. Pretende tener control en lo que ni siquiera está a su alcance. No entiende a la gente que se rinde. Se cansa de luchar cuando nadie lucha por ella. Cambia constantemente. Cree que cambia. Llora acompañada. Ríe por cualquier cosa. Tiene miedo a sí misma. Confía en todos los que la rodean. Se conoce. Es impredecible y predecible a la vez. Siente lo que niega. Nunca niega lo que siente. No es difícil adivinar lo que quiere, pero es difícil que ella lo sepa de verdad. Hay cosas que no consigue entender. Es ingenua, incapaz de sospechar algo malo. Detesta dormir sola. Busca el destino y cree no encontrarlo. No puede vivir sin música. Explica lo que imagina dibujando. Escribe porque cree que lo escrito nunca cae en el olvido. Le gusta mirar atrás, aunque a veces no le haga feliz. Es nostálgica, irrealista. De vez en cuando ama la soledad, otras veces la teme. Cuando era niña se enamoró de una nube. Sabe escuchar el silencio, pero no sabe provocarlo. Calla aun teniendo mucho que decir. Ella no es todo lo que parece, pero la apariencia no lo es todo.

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