Las cosas pasan, vuelan delante de nuestras narices y nos sentamos y miramos cada instante como si fuera a cambiar algo estando allí quietos, sin hacer nada. Pero la realidad es otra, hay que coger fuerzas y levantarse y caminar todo lo lejos que se pueda sin parar, mirar atrás duele y es un impulso que todos tendremos alguna vez. Yo no quiero volver a mirar atrás, así que te pido que tú también camines. No seré egoísta, te dejaré alejarte de mi poco a poco, hasta que olvides cuál fue el origen de tu camino. Yo empecé a caminar hace tiempo, siempre quise llevarte conmigo, pero sentía que retrocedíamos un poco más. Hasta que me abandonaste y creíste que no sería buena compañía. Duele escuchar palabras que nunca se cumplen... y es que mi lema siempre fue "verbs before nouns", eso quería yo, acciones. Quería saber que alguien me esperaría si me iba lejos, que alguien lucharía por conseguirme, que alguien manifestaría cuánto dolían los días en los que yo estaba ausente. Y ahora las palabras que rebotan en mi cabeza son latigazos que duelen, duelen porque tu voz es la que las pronuncia. Te prometí una vez que dijeras lo que dijeras siempre guardaría en mi memoria momentos mejores y borraría los que me hubieran lastimado. Y así haré. Nunca te mentí.
Yo quería que me cuidaras sin pedir nada a cambio, sin cuestionarme por qué deberías de hacerlo. Yo no quería escuchar frases como "respondo a quien se preocupa por mi", sabes que es injusto porque siempre me preocupé.
Y tú, tú siempre intentaste retenerme un día después.
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