
Hace tiempo que me cuesta distinguir los principios de los finales. Cuando creo que empieza algo me doy cuenta de que realmente estoy cerrando o dando por acabado otra cosa diferente. Cuando digo que algo acaba, me equivoco y me sorprendo empezando de nuevo. Cuando pienso que algo continua, está acabando poco a poco. Ya no confío en los inicios, tampoco en los finales. Sólo confío en lo que fluye y surge, lo que se queda conmigo y lo que queda en nada. Nunca me gustaron las definiciones porque todo es demasiado complejo para ser definido.
Así pues, sigamos caminando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario